viernes, 5 de abril de 2019

Cuando un amigo se va

La partida de un artista de la entraña del pueblo entristece mucho. Como "cuando un amigo se va".
Ayer le contaba a mi familia que guardo en el corazón el recuerdo de mis tiempos de estudiante de la Universidad Nacional cuando Alberto Cortez cantó a capella en el León de Greiff llevándonos al llanto emocionado. Y la música de Joe Quijano me mueve todos los días alguna cuerda (probablemente tendinosa). Finalmente, ¿quién de mi generación no bailó al Indio Pastor López? Nadie, por supuesto.
Los tres se fueron ayer y este mundo es hoy más triste y tiene menos voz. ¡Grandes e inolvidables!

PA'TRÁS O PA'LANTE...

Con la declaratoria de 75 municipios libres de minas Duque saca pecho con municipios libres de minas y colombianos le agradecen a Santos, tituló el portal digital Pulzo. Indulgencias ganadas con Avemarías ajenas estaba buscando Don Iván.
Por la noticia se pone uno a pensar, paradójicamente, en ciertas vainas —como corresponde a este blog—.
Salimos de Petro y ahora sí vamos a tener la Bogotá que debe ser, decían los votantes de "Bobolitro" Peñalosa, salimos de Santos y ahora sí vamos a tener la Colombia que debe ser, decían los votantes de Uribe/"Cerdito".
¡Lo que no dijeron es que lo que debían ser Bogotá y Colombia eran dos cerros de heces! O más bien que a eso era a lo que aspiraban tan fervorosamente.
La cosa es que culpar al antecesor resultó en la excusa permanente para su incapacidad. Fue el gobierno anterior, dicen. Y así hasta el final de los tiempos. Peñalosa ya va a acabar —con su periodo y con la ciudad— y todavía no hace sino mirar el retrovisor (y advertirá que la Bogotá Humana no fue tan mala como su desgobierno o al menos no peor). Y el submatarife anda en las mismas.
A todas estas, en realidad al centro demoníaco no le interesa la minga ni nada de nada porque en el fondo lo único que lo motiva es llegar a una constituyente para refundar a esta finca, como lo querían en Ralito y para su pesar no les salió muy bien.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

UNAS VAINITAS MUSICALES

VAINITA I

Desde chino oía música paraguaya por que a mi viejo, que escuchaba de todo, le gustaba Digno García

https://open.spotify.com/track/1yEA3RksX22heHqK7SvmXg?si=JTyJPpncQkSDEpv60v6HhQ

y Enrique, mi cuñado, y sus hermanos tocaban a menudo y bastante bien, a 4 guitarras, varias cositas como el Pájaro Campana, Recuerdos de Ipacaraí y el Pájaro Chogüí. De esa última la versión que guardo en el corazón es la de Tito Puente que le encantaba a mi cuate Jaime Vásquez.

https://open.spotify.com/track/7KC9N2Lu9xRZfFB33ir33B?si=vjP6J5fXRP6_2JP1jAF7cA

VAINITA II

Para mi los bambucos, los torbellinos, las rajaleñas y los sanjuaneros son bellos y están ligados a recuerdos de la infancia, de la familia, de nuestro internado con Gloria, Fabricio, Jairo y Ómar, de mi rural, de los inicios de mi vida de pareja con Fabiola y hasta de nuestros años en la diáspora —¡cómo nos conmovía oírlos con Fabiola, Fabricio y Gonzalo!— y por eso hago mías las "Campanas" de Villamil en las voces de Garzón y Collazos para entregarlas como un bonito regalo de aguinaldo en cada diciembre.

https://open.spotify.com/track/73f60XkcVxv4k4UmsOElMG?si=NE96cpYfQ3u7Bzs_ILwEyw

sábado, 15 de septiembre de 2018

DE NÚMEROS

Por la mala educación para mi las matemáticas fueron siempre "el coco", "arameo" indescifrable. Eso pesó al extremo en mi decisión de dedicarme a la medicina. Cuando llegué a cursar matemática moderna (MM) 2 en segundo de bachillerato al Colegio Refous, sin tener ninguna fundamentación, la cosa se transformó en tragedia permanente. Tan sólo tuve algún éxito mínimo y momentáneo con la geometría analítica por virtud de Nohora Beatriz Carrasco —RIP—, que no mía, siendo entonces yo el primer sorprendido. Digo mal que sólo con analítica obtuve una calificación en negro —todas eran rojas—. En los infaltables cursos remediales de fin de año ocurría siempre una epifanía orquestada por Roland Jeangros. El "Mono" hacía que —en matemáticas—, los ciegos vieran, los sordos escucharan y los mudos hablaran con elocuencia y locuacidad. Mi salvavidas, en verdad, fue mi entrañable amigo Germán Valderrama. Un par de días antes de cada previa —les llamábamos chequeos— Germancho nos metía a otros discapacitados numéricos y a mi en la biblioteca de su casa y armado de textos de la Editorial McGraw-Hill nos daba uno o tres trucos para pasar la prueba con tres peláo o para perderla por poco. Pero la vida te recompensa en formas impensables y conmigo lo hizo a través de mis hijos que son matemáticos de excelencia y que por lo mismo se destacan, María Paula en el trabajo y Santiago en la academia, al punto de haber alcanzado los créditos para obtener el "minor", pues su pregrado es en física. Semejante regalo de natura dado a mis "chinitos" me reconcilia con los números que bien sé, son el lenguaje del cosmos.

martes, 3 de julio de 2018

POR LOS 30s


POR LOS 30s

Bienvenidos, entrañables doctores, a esta celebración del amor.

Amor a un oficio desdibujado y perdido de norte —que en sus practicantes parece haber olvidado que se debe a la gente y no a otras cosas como la sed insaciable del dinero por el dinero— pero noble, el más noble de todos y por cuya nobleza incomparable sabrá retomar el rumbo.

Y cariño sinigual a una Universidad, la mejor de Colombia, que con igualdad y un tanto de equidad nos dio la oportunidad de formarnos y la apertura mental necesaria para que tomáramos los más diversos caminos.

Hoy ejercemos en la docencia, en la asistencia o en el consejo, en la ortodoxia o en diferentes alternativas, pero todos, de seguro, con limpieza de corazón, así estemos en cola para que nos atienda el Torero, llegando a muy distintos rincones de este mundo donde Claudias y Lolas, aves canoras y de corto vuelo, chatas y menudencias se han sabido abrir campo, no sin batallar.

Desde el austral Chile, con sus Andes nevados, sus manzanas y duraznos, sus mariscos y sus peces, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Gabriela Mistral y Jorge Rojas, que ha dado abrigo a "Jota", al "Chato" y a "Melco", hasta la fría pero tolerante e igualitaria Suecia, con su eneldo aromante, sus ricos arenques y su capacidad de reconocer y premiar la otredad, como lo ha hecho con la laureada Kenny.

Desde México y sus colores, sus muralistas, su Rulfo, su Sor Juana, sus guitarrones y su olor y sabor a tortilla, casa de "Piolín" y segunda patria de "Cusumbo", de "Covo" y de "Pomponio", hasta la vieja Hispania que envolviéndonos en buen vino y en los versos de Alberti y Hernández, de Cernuda y Lorca, de Machado y Aleixandre nos abraza en la magnífica lengua cervantina y hoy alberga a Manuel, Ómar, Guillermo y Sabul.

Y, en Colombia, hacemos presencia del sonoro Cesar de Juancho hasta la Orinoquía y la Amazonía infinitas de Jorge y del Pacífico sabroso y diverso —con Rafa en Cali— a la frontera imaginada con nuestra querida Venezuela, comarca de Gustavo, Holmes y nuestro "Alacrán".

El aniversario que hoy nos congrega es ocasión que se engalana por la visita ex profeso de la legión extranjera con la representación de Ernesto, Judy y María Esther, desde EEUU, de Guillermo y Saúl desde España, de José Manuel y Milciades, desde Chile y de Margoth desde la tierra de la pura vida.

Es menester hacer en este momento un paréntesis para reconocer a la Facultad y a sus profesores.

A los queridos Maribel, Alfonso y Eduardo y a todos aquellos de esta generación que han aportado su cuota docente a nuestra Escuela.

Y a los Maestros. A los que nos educaron y a quienes nos inspiraron.

A Alfredo Rubiano, el turco Fayad, Harlem Poveda, Jorge Ospina, Ariel Ruiz y Dimas Rincón.

Al loco Laverde, el Profe Reverend, el Doctor Farias, Cicerón Fandiño, Augusto Castro y Susana de Onatra.

A Mora Izquierdo, Efraín Bonilla, Santiago Currea, Mizrahin Méndez, Bernardo Reyes, Gustavo Malo, Ricardo Alvarado y Augusto Corredor.

A Héctor Tejada, Jairo Bonilla, Miguel Guzmán, el Doctor Rojitas, Armando López, Andrés Roselli, Luz Angela Osorio y Ricardo Molina.

A Chepe Rodríguez, Lucía Parra, Agustín Castillo, Guillermo Oliveros, Felisa Guarin, Gabriel Toro y Magnolia Arango.

Y a todos a quienes cada uno de nosotros recuerda por su impronta positiva.

También celebramos esta vez el afecto inmenso por un hospital histórico en el que nació y se hizo grande la medicina colombiana, que esperamos logre algún día la resurrección y que hoy vive, de alguna manera, en nuestro Hospital Universitario Nacional de Colombia.

Y festejamos, especialmente, el amor a unos compañeros a los que tantos años de vida compartida y solidaridad, en el aprendizaje, el ejercicio médico, el colegaje y la amistad, nos han hermanado definitivamente.

Que esta noche estemos aquí es la demostración incontrovertible de semejante fraternidad.

Y sabemos que no ha sido ni es fácil.

Hemos tenido que superar diferencias extremas en la concepción misma de humanidad y vida y aún en los esquemas axiológicos que nos guían.

Pero nos juntamos aquí y ahora en un abrazo cálido y muy estrecho para congratularnos.

Y es que motivos de festejo y celebración, como queda dicho, los hay todos.

Pero alcanzar 30 años de entrega al arte de la medicina es "per se" un logro extraordinario.

Es media existencia llena de fracasos y de éxitos, de alegrías y sinsabores, durante la que —siempre rodando y buscando— muchos hemos encontrado nuestro lugar, consolidado familias, hecho vida.

Otros —en avanzada— han partido:

El chispeante Alexander Ortegón,

Monsieur le Professeur, Alfredo Vargas,

Fernando Arbeláez, nuestro buen "Vampirito",

Jaime La Torre, el amable "Marthica",

José Luis Martínez, el genial "Saco'e Plomo",

y los queridísimos Manuela Salgado, Zenaida Cuervo, Carlitos López, "El Paisa", "Chucho" Romero, Lucy Perea y César Rolón.

En su recuerdo les pido que se levanten y en silencio les entreguen sus pensamientos.

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Amigos: esta noche, plenos de gratitud, le pedimos al Destino, la Providencia, el Altísimo, la Nada, Alá, Zarathustra, Dios, Yahveh, Yin, Yang y hasta Tintán que nos concedan la gracia de celebrar 60 Años de Egresados de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia.

Que nos permitan encontrar la fórmula secreta de la aceptación continuada de la bestialidad, la calvicie, la sordera, la zurdez, la derechez, la chatez, la boyaquitud y la pomponiez.

Que nos abran ojos y entendederas para atisbar calcetos, vallenatos, comegatos y pletóricos refundidos.

Y que nos regalen infinitos jueves de poesía y miles de fotogramas de Jairo, de pinturas de Clarita, de minicuentos de Jorge, de cantatas de Claudia, de prestidigitaciones de Carlos y de poemas dichos desde adentro de Giovanni.

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miércoles, 13 de junio de 2018

EN UN TAXI


Este es un fragmento de mi charla de esta mañana con la Señora que me trajo al Policlínico:

- No me voy a poner a hablar de política con Usted. Sólo permítame preguntarle ¿por quién va a votar?

-Mire, Señor. Yo soy policía retirada. Capitán. Con 16 policías a mi mando estábamos en comisión en Casanare. La orden que habíamos recibido era la de realizar un allanamiento. Pero no hubo tal.  Era una emboscada tendida por paramilitares por orden de Presidencia para mostrar que la patrulla había sido victima de un ataque guerrillero, todo en el ambiente tan complicado por cuenta de lo de "Ralito". Nos balearon. Murieron 13 de mis muchachos y los otros 3 y yo quedamos heridos de gravedad. Mis piernas y mis brazos recibieron muchos impactos y por las heridas en el pecho perdí un seno. Usted no sabe lo que es no poder hacer nada por su gente. Usted no sabe lo que es que le maten a 13 "peláos" solo para justificar que la guerra necesita hacerse con más fuerza, que los paracos han sido importantes. Yo no pude con eso. Pedí la baja y aún estoy dando la pelea para que me reconozcan la pensión justa que me corresponde. Estoy recuperada y tranquila trabajando en transporte pero no puedo permitir que volvamos a lo que yo viví. Yo soy una llanera y mis muchachos eran campesinos. A mi me tocó sacar a mi hijo de aquí. ¿Cómo va a volver este país a lo de antes? Por eso voy a votar por Petro, contra Duque, contra Uribe, contra los paracos que me hicieron eso, contra la guerra.

miércoles, 23 de mayo de 2018

DOÑA TERESA

En la flor de sus 87 años partió hace minutos Doña Teresa de Hernández. Desde la primera vez que entré a su casa de Cedritos me acogió como a un hijo más y me dió todas las licencias y gabelas de suerte que me sintiera a mis anchas, como en mi propia casa, eso sí teniendo que aguantarme sus bromas y comentarios llenos de inteligencia. Por mi hermandad con Gonzalo hizo de mi Mamá su amiga, y con alguna frecuencia la visitaba en su apartamento de la avenida novena, mientras fueron vecinas. Siempre que hablábamos o nos encontrábamos convertía la ocasión en un acontecimiento y nunca dejó de darme inmerecido reconocimiento como médico de confianza, al extremo de llamarme, a veces antes que a nadie, para contarme sus cuitas. Le brindó a Fabiola todo su cariño en cada oportunidad que compartieron y nunca le faltó tiempo para enseñarnos las nuevas matas sembradas en su precioso jardín. He conocido en mi vida a muy pocas personas, en este momento sólo me acuerdo de mi madre, con la determinación, la fuerza de voluntad, la vitalidad, la laboriosidad, el carácter y la tenacidad de Doña Teresa, virtudes en ella tan magníficas que le permitieron sacar adelante una familia tan grande y, como me lo manifestó mi compadre, hacer lo que le dio la gana, siempre con apego a sus convicciones. La despido lleno de dolor por la certeza del peso de su ausencia. Descanse en paz.