viernes, 28 de abril de 2023

PABLO


Los viejos de nosotros, los de la cofradía de la Bella Suiza, son, de alguna manera, una suerte de tíos inolvidables por querendones. Así siente uno la partida de Pablo, como la de un tío afable y, en su caso, culto, elocuente, sabedor, tolerante, grato. Buen viaje, coreamos hoy. En un tiempo, ojalá lejano, lo alcanzaremos, porque todos estamos haciendo la cola, atina Tomás. En preparación le diremos al embolador, justo como Pablo cantaba, impostando la voz y en tono mamagallístico, frente al insuperable plato de spaghetti de Carolina y la infaltable copa de Chianti de los domingos en la noche que generosamente compartía con la recua de amigos (hermanos) de sus hijos –Tomás, Juan, Ricardo, Pablo, Mayito, Mickey, Elo–: "... échele betún, échele betún a la bota, échele betún, échele betún que no hay otra... ".

jueves, 13 de abril de 2023

60s de Pomponio


Hay cumpleaños especiales y este, con llegada al 7⁰ piso, es uno de ellos, por la cifra redonda de años alcanzados, porque de peláo uno veía imposible llegar a 40, como mucho aspiraba a estar vivo para el 2000 y lo de 60 era inimaginable, porque se atraviesa la meta volante aún en buenas condiciones y porque todo ocurre o concurre, mejor, junto a la celebración del aniversario #35 de nuestro matrimonio con Fachito, con alegría plena por la unión de Ma Paula & Jairo y por la boda de Santiago & Jess, y de también 35 años de graduación como médico –y de 30 como papá y como radiólogo–. Gracias a la Providencia por permitirme estar aquí pero sobre todo por poder hacerlo al lado de mi Amorcitiquitica, en el cariño gigante de mis admirados hijos que nos llenan de orgullo y en la compañía de la familia y los amigos que son quizás el mejor regalo que me ha dado la vida. Sea esta oportunidad para la oración tan apropiada que reza:

Señor:
Estoy envejeciendo y por eso hoy te pido que me calles cuando hable de lo que no se, de lo que no deba o de lo que no importe y cuando me repita y que me impidas meterme en la vida de los demás, dar opinión o consejo no pedidos o ser culipronto pero que me hagas solícito y directo, como el dermatólogo –al grano–. También te ruego, Señor, que selles mis labios para que no hablen de mis achaques y dolores y que abras mis oídos para que escuchen con paciencia el relato de los males ajenos, que me recuerdes siempre que generalmente estoy equivocado, que me des dulzura para no ser un viejo amargado, una de las obras supremas del demonio, y que, como hasta ahora, me sigas bendiciendo con Tu Ayuda para extraer de la vida toda la gozadera posible, bálsamo imprescindible para pasar el ratico que llamamos existencia terrenal o, más bien, platanal.
Amén.