lunes, 30 de mayo de 2022

95s de Doña Gloria


Los "pollos" de la familia recordarán "Citas Citables" de "Selecciones del Reader's Digest":


No puede haber gracia donde no hay discreción.
Cervantes

Callando es como se aprende a oír, oyendo es como se aprende a hablar y hablando como se aprende a callar.
Laercio

La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo.
Bacon

No hables a menos que puedas mejorar el silencio.
Borges

Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.
Voltaire

El silencio es una fuente de gran poder.
Lao-Tse

De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
Ramón y Cajal


Alguna vez George Bernard Shaw dijo "Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella". Quien podría hablar ilimitadamente sobre el buen callar es Doña Gloria. No porque el mutismo la caracterice sino por que ha tenido siempre el atributo maravilloso de la palabra precisa y medida, utilizada casi sólo para aconsejar, ayudar y dar alivio y cariño, con apego a lo de "no decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta", de que hablaba Maurois.

El jueves último decía yo que la fotografía de ella junto a las flores por su cumpleaños reflejaba el llegar a los 95 años dedicada a amar y servir, sin meterse en la vida de nadie, desde la prudencia, el silencio, la discreción y la tolerancia, cristianamente, austeramente, sin alardes, con mucho estoicismo y con desprendimiento total. Y es que pareciera que mi suegra siguiera el consejo griego de vivir oculta ("con bajo perfil" dicen ahora), con mesura y alejada de excesos.

Sus movimientos y su aliento son hoy un poco más difíciles y sus recuerdos en veces tardan algo en llegar. Sus ojos no miran siempre lo que tienen al frente sino que por momentos escarban el pasado o se pierden en la ensoñación. Sus respuestas, indiscutiblemente sabias, se toman tiempo que los demás, con frecuencia, no sabemos darles. Pero desde semejantes circunstancias las virtudes que antes mencioné y que adornan a Doña Gloria se acrecientan.

También el 26 de mayo le pedía perdón por no haber sido capaz de aprender sino sólo un poco de lo mucho que su maravillosa vida –¡y qué vida!– nos ha enseñado y nos continúa enseñando en cada día. Pues bien, les invito a celebrar el regalo de la existencia de la abuelita, no sólo en este festejo que nos congrega sino en el propósito de la imitación, con la seguridad de que jamás llegaremos siquiera a la altura de sus talones.

sábado, 23 de abril de 2022

Un cumpleaños muy especial de Connie

Dicen que los inmortales persas, los pecétairoy macedonios y los centuriones romanos llevaban detallada cuenta de sus heridas de guerra. Mi mamá lo hacía con las numerosas operaciones de que fue objeto que eran sólo una parte de las muchas adversidades que enfrentó y superó gracias a su increíble fortaleza física y emocional. Y digo increíble más que por extraordinaria por absolutamente inesperada en una mujer de talla y talle normales y de carácter sí recio pero desprovisto de alardes y extravagancias. Que se sepa  Constanza, Connie, nuestra Buñi, no lleva el recuento pormenorizado de los males de salud que ha padecido, que tampoco han sido pocos o sin importancia, ni de las duras pruebas con que ha lidiado su espíritu noble, pero a todas luces, como Lucila, posee una personalidad y una resistencia del todo fuera de lo común que no se corresponden con su más bien menuda "humanidad", como se dice en el argot de los narradores de boxeo. En otras palabras, Buñuela ha recibido la buena herencia de su madre y en ese legado la determinación de sobreponerse y de estar bien, compuesta y a la orden para sí misma y –especialmente– para los demás es una bendición presente y hacia el futuro para todos nosotros, por que en nuestro beneficio y de su esencia  es darse a los necesitados de manera irrestricta, amorosamente, con toda prontitud y sin excusa, al extremo de haber hecho de tal vocación su oficio y su quehacer vital. Mi hermanita, la menor, sostiene ella con vehemencia, siempre está presente, en todas las horas, y su preocupación genuina por todos en la familia, traducida en acción solidaria, es el mejor regalo que nos dió la Providencia y por eso, por mucho más, por su vida, agradecidos, celebramos hoy con alborozo este cumpleaños tan significativo.