jueves, 18 de julio de 2019

Jesús García Gastelum, RIP

La Pascua del Señor Doctor Don Jesús García Gastelum me parte el alma. Entre mis Profesores hubo Maestros y también unos pocos que además de enseñanza me brindaron fraternidad y solaz. De estos Don Chucho es ejemplo incomparable. Tomándome de la mano me puso a nadar con confianza en las aguas de los procedimientos, artroscopias, mielografías, etcétera, y me regaló su pragmatismo en el ejercicio del lindo oficio que compartimos. A su elegante y distinguida figura —las señoras en Bogotá dirían "una lámina de hombre" — se sumaban sencillez, queridura, bonhomía, señorío y calidez en estado puro. Su conversación pausada y grata, su sonrisa franca y cierta, su tranquilidad y la paz que irradiaba eran un oasis. Cuando yo rotaba en la Londres Don Jesús me llevaba en su enorme berlina americana a mi casa y era una delicia porque era como estar apoltronado en la sala de la suya platicando de lo divino y de lo humano, sin afán, mirándonos a los ojos —yo a sus ojos de un color imposible—, pues el Doctor conducía con "piloto automático", sin ver al frente (lo importante era la conversación), y nada pasaba porque los que en verdad iban al timón eran seguramente sus ángeles guardianes. Me duele que nunca le manifesté de viva voz el cariño, la admiración y el aprecio que le profesaba. Buen viaje Don Chucho.