Acabo de recibir la noticia de la pascua de EFRAIM ARTURO BONILLA ARCINIEGAS. Como se repite a diario, hay docentes y profesores a tutiplén pero muy pocos maestros.
Pues Bonilla era uno de estos últimos y de excelencia, quizás por que a su estampa bonachona, al amor por lo que hacía, que se le salía por todas partes, a su calidez tan caribe y a su elocuencia, sumaba una capacidad didáctica natural que me resulta inolvidable y que está grabada en muchos pequeños recuerdos.
Aún guardo las fotocopias del capítulo sobre el divertículo de Meckel cuya lectura nos dejara de tarea alguna tarde cuando cursábamos cirugía pediátrica en el Hospital de la Misericordia y comprobó al día siguiente: —saquen una hojita cualquiera, muchachos, y escriban "divertículo de Meckel"... A ver: diberticulo de mequel, dimertículo de Menkel, divertículo de Merkel... Bueno, peláos del carajo, les voy a explicar desde el principio por que ustedes ¡no se leyeron ni una palabra del libro!
Uno de los ejemplos de maestría, paciencia y sosiego que guardo es el del Profesor Bonilla enseñándonos los pormenores semiológicos de la estenosis pilórica y su oliva con esfuerzos que no cesaban hasta cuando estaba seguro de que todos habíamos entendido.
Y otro, de tacto, buenas maneras rigor, curia y ética, lo tengo en el recuerdo de su consulta de ambigüedad sexual, junto a Gustavo Malo.
Y cómo no recordar sus charlas verdaderamente magistrales: "... Como dijo Gabo, el mundo se divide entre los que cagan bien y los que cagan mal. Nuestro deber es hacer que los primeros sean cada día más y los últimos cada día menos" –así terminaba su maravillosa conferencia sobre el niño constipado–.
Y su amor por la Universidad Nacional de Colombia que en sus años dorados aún concretaba a través de sus gestiones en AEXMUN y por el Hospital Universitario Nacional.
Su entereza ante los ataques aleves e infames de periodistas de pacotilla.
Su personalidad suavemente arroyadora, como la cadencia del Castellano de su natal Magdalena.
Lo saludé por última vez en el paraninfo 122 de la Facultad con ocasión de un aniversario de nuestra promoción. Nunca nos tomamos juntos unos tequilas por el entrañable México y su Universidad Nacional Autónoma que a ambos nos acogió y formó. Es un pendiente para la eternidad.