Los "pollos" de la familia recordarán "Citas Citables" de "Selecciones del Reader's Digest":
No puede haber gracia donde no hay discreción.
Cervantes
Callando es como se aprende a oír, oyendo es como se aprende a hablar y hablando como se aprende a callar.
Laercio
La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo.
Bacon
No hables a menos que puedas mejorar el silencio.
Borges
Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.
Voltaire
El silencio es una fuente de gran poder.
Lao-Tse
De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
Ramón y Cajal
Alguna vez George Bernard Shaw dijo "Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella". Quien podría hablar ilimitadamente sobre el buen callar es Doña Gloria. No porque el mutismo la caracterice sino por que ha tenido siempre el atributo maravilloso de la palabra precisa y medida, utilizada casi sólo para aconsejar, ayudar y dar alivio y cariño, con apego a lo de "no decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta", de que hablaba Maurois.
El jueves último decía yo que la fotografía de ella junto a las flores por su cumpleaños reflejaba el llegar a los 95 años dedicada a amar y servir, sin meterse en la vida de nadie, desde la prudencia, el silencio, la discreción y la tolerancia, cristianamente, austeramente, sin alardes, con mucho estoicismo y con desprendimiento total. Y es que pareciera que mi suegra siguiera el consejo griego de vivir oculta ("con bajo perfil" dicen ahora), con mesura y alejada de excesos.
Sus movimientos y su aliento son hoy un poco más difíciles y sus recuerdos en veces tardan algo en llegar. Sus ojos no miran siempre lo que tienen al frente sino que por momentos escarban el pasado o se pierden en la ensoñación. Sus respuestas, indiscutiblemente sabias, se toman tiempo que los demás, con frecuencia, no sabemos darles. Pero desde semejantes circunstancias las virtudes que antes mencioné y que adornan a Doña Gloria se acrecientan.
También el 26 de mayo le pedía perdón por no haber sido capaz de aprender sino sólo un poco de lo mucho que su maravillosa vida –¡y qué vida!– nos ha enseñado y nos continúa enseñando en cada día. Pues bien, les invito a celebrar el regalo de la existencia de la abuelita, no sólo en este festejo que nos congrega sino en el propósito de la imitación, con la seguridad de que jamás llegaremos siquiera a la altura de sus talones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario