Hoy, con Fabiola y Santiago -y con Ma. Paula y Manuela, mis chinitas, en la distancia, desde México-, tuvimos el inmenso privilegio de acompañar a Roco en su grado.
Experimentamos una emoción muy grande, hasta las lágrimas, por ver a Roco feliz de alcanzar sus metas, de saberlo distinguido como el mejor alumno de su promoción, al oír el discurso extraordinario de Lorna en nombre de los padres y por estar, más que en la graduación, en la celebración del amor infinito de Lorna, Jorge, Jorgito y Juan Diego por el maravilloso Roco que ha llegado tan lejos, justamente en virtud de semejante afecto.
Alguna vez le puse a esta hermosa foto, que muchos recuerdan como la de los Supermanes, el pié "Mis chinos". Y la traigo aquí justamente por que creo que la desbordada emoción a la que me estoy refiriendo de seguro obedece a que Roco también ha sido un chino más de los Pinto-Suárez.
¡Felicitaciones entonces a Roco, a Lorna y Jorge, nuestros compañeros de paternidad-maternidad, y a Jorgito y Juan Diego, mis otro chinos!

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