martes, 7 de abril de 2020

QEPD DON PEDRO SALMERÓN SUEVOS

Ha partido Don Pedro Salmerón Suevos después de lidiar con una enfermedad infame que no merecía y se ensañó con él robándole el alma injusta y tempranamente y desmoronándolo hasta el polvo. Estuve a su lado como alumno, aprendiéndole a trabajar, durante los años de la residencia y tuve su tutela en mi tesis de grado. Hombre culto, pianista, buen conversador, rico en anécdotas y muy pragmático, con gesto inamovible tenía siempre una ocurrencia a flor de labios y un comentario inteligente y a menudo mordaz sobe las circunstancias del momento. Le tuve un aprecio grande. Fue muy deferente conmigo. Tuvo el detalle cálido y gentil de invitarnos a cenar al terminar la especialización en un lugar de comida española de la Colonia Roma que le encantaba, en una demostración de afecto que nos conmovió, especialmente a María Helena de Urquijo, a Jaime Morales y a mi. Si la mala memoria no me falla, creo que quizás fue el primer neurorradiólogo que formó Don Jesús Rodríguez en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Reconocido también como historiador por excelencia de la Medicina y de la Radiología Mexicanas, una más de sus facetas humanísticas, fue docente de distintas y notables universidades de la CDMX, Presidente de la Federación Mexicana de Radiología e Imagen, del Colegio Nacional de Médicos Especialistas en Radiología e Imagen y del Consejo Mexicano de Radiología e Imagen, miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Neurorradiología y, por supuesto, socio del Grupo CT Scanner, organización líder del diagnóstico por imágenes de la República Mexicana. Se fue entonces Don Perico sin poder cumplir su promesa de visitar Colombia. QEPD —lo necesitaba—.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Richard Blabor (algo más)

Chucho Saavedra con Elvia y su familia. Sentada a su izquierda, de 95 añitos, Mamá Benilda, abuela de mi mamá, nuestra bisabuela y tatarabuela de Natis, Nico, Maria, Lina, Ma. Paula y Santiago.


Papá Alfredo Saavedra, hijo bastardo del médico inglés Richard Blabor y de la santandereana Margarita Saavedra, que, si mal no estoy, vino a nacer, como sus hermanos Carlos, Margarita, Emilia y Antonio, en Fusa, tuvo con Mamá Benilda Carrillo a Heliodoro, nuestro abuelo, a Adiodato, a Chucho, a Manuel y a Bernardo, todos de Cáqueza.

Carlos (Blabor) Saavedra y su Señora (Hernández)

Alfredo (Blabor) Saavedra

Benilda Carrillo (tal vez con cuatro de los hijos de Chucho)


Adiodato fue el padre de Guillermo, músico, Pedro, bacteriólogo, Polo, médico, padre del inolvidable Polín, mi colega Jaime, Álvaro, Clara y Yeya e influencia determinante en mi carrera profesional, Teresa, Blanca, la querida Josefina, Maruja, la mamá de Chelita y suegra de Héctor Chamorro, y Leonor, esposa de Hernán Santos y mamá de Constanza y Martha, muy guapa, casada con Hernán –que era todo un personaje y que hizo buenas migas con mi papá–, quien siendo la menor de sus hermanas fue la primera en partir, creo que por un cáncer que la destrozó; eso le dio muy duro a mi mamá. Constanza Santos fue muy amiga de Martha Mesa Pinto porque estudiaron juntas en el Carmelo, creo. Y, por las vueltas de la vida, Leonor tuvo casa en la Bella Suiza y cuando la vendió quedó en manos de Jairo y Maria Eugenia –amiga de Clemencia García–, los papás de Jorge Mario Escobar Villegas, nuestro amigo.

Chucho era enorme, cariñoso y lleno de historias. Recuerdo las visitas a San Bernardo donde fue de todo, como Papá Alfredo en Cáqueza. De los de Chucho y Elvia, nacidos tal vez todos allá en San Bernardo, tengo presentes a Chuchín, ingeniero, que se radicó en Neiva, a Carola, arquitecta, como su hijo Gustavo, el de la FLACSO, a Elvia, matemática, a Cecilia, a Alfredo, a Yolanda, a Cecilia, a Alix y a Gilma, madre de Rocío, si la memoria no me engaña.



Rocío y yo de pajecitos


A Manuel íbamos a visitarlo a Sibaté y comíamos fresas con crema y empanadas chilenas. Era una lámina de hombre, como decía mi mamá, alto, ojizarco, blanquísimo, muy bien puesto y amable.

El Bernardo que conocí era igualito al papá Alfredo de las fotos y tuvo muy larga vida a pesar de una diabetes proverbial, siempre fuera de control.

lunes, 3 de febrero de 2020

GUARNETO, In Memoriam




El Dr Romero fue muy deferente y especial conmigo. Fui su ayudante quirúrgico de ocasión en Marly y en la Policía por cuenta de su generosidad y su queridura, me recibió para algunas tonterías de pelao en su consultorio de las Torres de San José y fue correcto en asuntos de salud de mi mamá cuando fungía como Consejero del Servicio Médico del Banco de la República. Creo además que fue buen Profesor y además era un cirujano sólidamente formado y merecidamente laureado (Premio Nacional de Medicina). Paz en su tumba.

martes, 17 de diciembre de 2019

ROSALÍA ROJAS BEJARANO (+16 Dic 2019)

Rindo agradecido tributo a Rosita. Siento mucho su partida. Estará en estos momentos en compañía de mi abuela, mis papás y mi hermano que como nosotros la quisieron tanto. Connie, su preferida, la pudo ver hace poco y le trasmitió todo nuestro cariño agradecido y sin fin.
Las hermanas Rojas nos sirvieron generosa y cariñosamente por años, ayudaron en nuestra crianza y quisieron mucho a mi mamá. Belén, Carmen, Zenaida y , por supuesto, Rosita. Paz en su tumba y consuelo a su Familia que nos fue también muy cercana. Reciban todos sus miembros nuestro abrazo solidario.

jueves, 18 de julio de 2019

Jesús García Gastelum, RIP

La Pascua del Señor Doctor Don Jesús García Gastelum me parte el alma. Entre mis Profesores hubo Maestros y también unos pocos que además de enseñanza me brindaron fraternidad y solaz. De estos Don Chucho es ejemplo incomparable. Tomándome de la mano me puso a nadar con confianza en las aguas de los procedimientos, artroscopias, mielografías, etcétera, y me regaló su pragmatismo en el ejercicio del lindo oficio que compartimos. A su elegante y distinguida figura —las señoras en Bogotá dirían "una lámina de hombre" — se sumaban sencillez, queridura, bonhomía, señorío y calidez en estado puro. Su conversación pausada y grata, su sonrisa franca y cierta, su tranquilidad y la paz que irradiaba eran un oasis. Cuando yo rotaba en la Londres Don Jesús me llevaba en su enorme berlina americana a mi casa y era una delicia porque era como estar apoltronado en la sala de la suya platicando de lo divino y de lo humano, sin afán, mirándonos a los ojos —yo a sus ojos de un color imposible—, pues el Doctor conducía con "piloto automático", sin ver al frente (lo importante era la conversación), y nada pasaba porque los que en verdad iban al timón eran seguramente sus ángeles guardianes. Me duele que nunca le manifesté de viva voz el cariño, la admiración y el aprecio que le profesaba. Buen viaje Don Chucho.

jueves, 27 de junio de 2019

Doña Mariela Leal de Carrasco, RIP

Conocí a Doña Mariela hace muchos años, algunas noches de juventud me albergó en su casa, ocasionalmente fue mi paciente, siempre arranqué de su rostro una sonrisa por las pendejadas que le decía, fui privilegiado con su permanente y especial deferencia, estuvo en nuestra casa muchas tardes compartiendo un asadito, la visitamos en su casa de la sabana y un par de veces en la vivienda de sus últimos años y, en fin, fui distinguido con su amistad y la de su familia. Asistimos ahora a su pascua agradecidos por los gratos recuerdos que nos deja. Queda su legado que no es otro que su vasta familia que es también la nuestra y que representada por Tata, Cata, Juan, Camilo, mis queridísimo Ñés y los amados Papo y Elisa recibirá por siempre nuestro cariño incondicional. ¡Grande Doña Marielita! ¡Buen viaje!

viernes, 10 de mayo de 2019

PARA SANTIAGO EN SU GRADO

Es frase de cajón, creo, pero es cierta, que los hijos son nuestra parte más profunda, entrañable y arraigada.

Quizás por eso cuando se interpone la distancia entre ellos y nosotros se siente un hueco que duele y sólo deja de doler y se llena en el reencuentro.

Cuatro años atrás, con la siempre atinada intuición de Fabiola y confiada en la Providencia, esta familia hizo una gran apuesta, difícil y dolorosa, en la esperanza de que era una opción triunfadora.

Se trataba de poner a Santiago en un escenario que le facilitara desarrollar su enorme capacidad intelectual y, a la vez, desatar su pasión por el circo.

Semejante oportunidad vital estaba en Illinois State.

Lejos.

Lejísimos, si consideramos nuestro muy colombiano y parroquial provincialismo, acaso en algo morigerado por nuestros años de estudio en Inglaterra y México.

Y por tanto, repito, oportunidad y apuesta dura y dolorosa.

Difícil, dolorosa y dura para todos nosotros que, a qué dudarlo, tenemos el sello familiar del apego.

Pero para nuestro chino, además, suponía enfrentar un largo período de esfuerzos y trabajo sin pausa y en soledad.

Las expectativas fueron copadas con creces.

Santi descolló en investigación, alcanzó la excelencia académica, brilló en Gamma Phi Circus, conectó con personas magníficas como el Profesor Neil Christensen, los doctores Su, Grobbe y Holland, Marcus Alouan e Ivan Stoinev, puso su nombre en las paginas de Annals of Physics y Journal of Physics Communications y superó exitosamente situaciones personales muy difíciles que amenazaron seriamente su integridad.

El título CUM LAUDE que con honores hoy le ha conferido su Universidad, una de las mejores del Estado y la más antigua de ellas, reconoce a un muchacho que, orgullosamente, proviene de una familia trabajadora de clase media, con raíces que se entierran en el campo de una pequeña nación suramericana que aún hoy lucha por definirse entre la guerra y la paz.

El grado celebra a un campeón.

¡Felicitaciones, hijo amado!

Quiero terminar esta obligada perorata agradeciendo con toda mi alma a Yolanda, Fabricio, Faby, Andrés y Daniel por haber acogido a Santiago como uno más de su familia y por estar ahí siempre y, principalmente, cuando más los necesitamos.

Y dando gracias también a Jessica por regalarle su amor, a John por su amistad, a Nico, Jime y mis sobrinos nietos por su soporte y a los profesores de la Facultad por todo lo que le brindaron.

Finalmente, mis besos y abrazos para Fachito, la supermamá, y mi Fantituchi, la superhermana, la mejor familia del mundo de la que Santiago, sin soslayar sus aptitudes incomparables, ha recibido todo el amor, la comprensión, el apoyo y, estoy seguro, la mejor inspiración.

¡Salud!